Ayer me dijeron en tono jocoso, que estaba perdiendo a mis ídolos uno tras otro. Y es verdad, llevo unos días en los que acabo la jornada despidiéndome definitivamente, no de mis ídolos, porque hace ya mucho tiempo que dejé atrás la adolescencia, pero sí de personas que forman parte de mi vida de alguna forma.
La semana pasada se fue Antonio Vega, el autor de quién tomé prestado el subtítulo para este rincon y banda sonora de gran parte de mi existencia. Siendo una fan incondicional desde hace muchísimos años, sólo he ido a verlo actuar dos veces y aunque en principio me parecen muy pocas, creo que han sido las justas para conservar un recuerdo inolvidable.
Su aspecto era bastante desolador, su aparente fragilidad había aumentado vertiginosamente en estos últimos años, pero su voz sonaba igual que hace veinte años.
Y ayer, nos dejó un gran poeta, que algunos han intentado menospreciar calificándolo de poeta menor, pero ¿ qué es mas importante, poder llegar a todo tipo de gentes o sólo a unas pocas “mentes privilegiadas”?.
Para mí era un filósofo de la vida.
Como las despedidas no me gustan demasiado, prefiero decir hasta luego….