Utopía=Realidad
Abril 24, 2008 por womanray
Maria Joao Pires
Nacida en Lisboa en 1944 empezó a tocar el piano a la edad de tres años y dio su primer concierto en público a los cinco años y no había cumplido 10 años cuando ya ganó el primer concurso (de Juventudes Musicales Portuguesas). Entre 1953 y 1960 trabaja intensamente con Campos Coelho y Francine Benoit. A los 16 se graduó en el Conservatorio de Lisboa, habiendo estudiado Piano, Composición, Armonía y Teoría. A partir de 1960 una beca concedida por la Fundación Gulbenkian le permitió estudiar con Rosl Schmidt en la Musikhochschule de Munich y con Karl Engel en Hannover, estudios en Alemania («de los que guardo un recuerdo horrible; sus fantasmas me persiguen todavía hoy»afirma la pianista). En 1970 ganó el Concurso conmemorativo del Bicentenario Beethoven celebrado en Bruselas y, ya desde entonces, conciertos, grabaciones, recitales, la fama.
Centro para o Estudo das Artes” Más recientemente un proyecto que comenzó a madurar hace veinte años ya es una realidad el “Centro para o Estudo das Artes”, http://www.belgais.net , un centro para el estudio de las artes enclavado en una finca de su propiedad -doscientas hectáreas de olivos, eucaliptus, pinos, naranjos y encinas- próxima a la ciudad de Castelo Branco, en la región portuguesa de “La Raya”, y a menos de cincuenta kilómetros de la frontera con España por Cáceres. En mitad de un valle, y tras recorrer más de doce kilómetros por una pista forestal sin asfaltar, está la Granja Belgais. La granja que Maria João Pires ha acondicionado como hogar y escuela, sufriendo a menudo la incomprensión del Gobierno de Lisboa, cuenta con un huerto y un olivar. La pianista y su equipo son casi autosuficientes en ese refugio -incluso producen aceite-, donde se ha formado un coro de niños, que en su mayoría viven en Castelo Branco, y donde unos pocos alumnos se encierran allí periódicamente para recibir enseñanzas, en una atmósfera de inusual creatividad. «Tenemos que aprender que podemos hacer casi todo, en vez de comprarlo», dice Pires, que también ha diseñado las cortinas de Belgais, que luego su hermana cosió. «Lo demás es consumismo e incapacidad para crear».
Por la casa y su patio central, con un pequeño estanque rodeado de naranjos, circulan jóvenes que lo mismo llevan una partitura bajo el brazo que regresan de la huerta. Los moradores de Belgais se reúnen a comer y cenar, y luego, en un pequeño auditorio de gran acústica invadido por la penumbra, en el que reinan dos pianos de cola (aquí grabó la artista su último disco con sonatas de Beethoven), hacen música. «En el fondo, el arte no se enseña, reconoce Pires. Podemos, eso sí, dar un apoyo a quienes quieren trabajar en la materia creativa. Pero es utópico hablar de la transmisión de conocimientos cuando se habla de arte, aunque siempre es positiva una cierta atmósfera y el trabajo en equipo en diferentes áreas, porque la parte musical sólo es una faceta del artista».
Sus planteamientos le han valido el premio Unesco a la defensa de los derechos humanos, sobre todo de mujeres y niños, que recogió hace diez días. Cuando se le pregunta el lugar más adecuado para que un músico defienda esos maltratados derechos, Pires esboza una sonrisa y responde sin un ápice de duda: «Mejor fuera del escenario»
M.J. Pires “Nocturno nº1 de Chopin”