“ Deja de preocuparte de envejecer y preocúpate de madurar”.
Esta frase la leí hace unos meses sacada del extracto de una pelicula que estrenaban en ese momento, y no he dejado de darle vueltas hasta escribir este post, que por cierto, parece la obra del Escorial, porque no termino de decidirme a publicarlo.
Creo que me llamó tanto la atención porque llevo unos meses en crisis personal, yo diría que fuerte. Pues sólo pienso en el paso de los años, las arrugas y mil banalidades más, a veces para animarme me consuelo pensando que esas chicas a las que en algún momento envidio, dentro de cinco o diez años tendrán las mismas arrugas que yo y pasarán a este limbo en el que me encuentro. Sí, lo sé, es bastante peregrino por mi parte, pero es la verdad ¿o no?.
El inicio de la crisis, lo sitúo en un comentario bastante desafortunado que me hicieron en un bar, fue un auténtico mazazo, de repente me encontré con la cruda realidad, ya no me encuadran dentro de la juventud de la que yo todavía me siento parte, y visto el resultado, me doy cuenta de que no estaba preparada para ello.
Me miro al espejo –últimamente me dicen que me miro demasiado en ellos, cosa con la que estoy totalmente en desacuerdo-, y sí, veo alguna arruga que antes no tenía, pero yo me siento joven. No me paso el tiempo con la música puesta y bailando como si estuviera en Fama, cosa que solía hacer con 20 años, no hablo a gritos, no dedico el fin de semana a coger una borrachera de la que sólo recordaría la vomitona consiguiente, no trasnocho hasta las siete de la mañana, etc.etc, todo eso considero que es una etapa ya quemada y que en estos momentos el cuerpo no me pide. Sí me gusta seguir escuchando música de todo tipo, ir a algún concierto que otro, adaptarme y valorar cualquier idea nueva y positiva que surge en estos tiempos tan acelerados, seguir teniendo ilusiones y sueños, disfrutar de todas las horas del día y de la noche, y esto último significa recuperar todas aquellas horas que suelo robarle al sueño durante la semana, lo que no quita que me apetezca alguna vez quedarme hasta tarde por algún plan apetecible.
Intento no hacerme demasiado caso y olvidarme del tema, pero es imposible, el mundo que me rodea me lo recuerda constantemente, sólo se habla, por una parte, de tiempos pasados, se reeditan todas las series televisivas que veíamos de pequeños, vuelve la moda de los ochenta – si estas adolescentes fashion que veo por la calle se dieran cuenta que las fotos que van a ver dentro de diez años les sacarán los colores, no serían tan esclavas de las revistas de moda-, y por otro lado hay un bombardeo de publicidad y exaltación de los veinteañeros exagerado, y no es que me parezca mal, es el futuro y sobre todo gracias a los tiempos que les toca, los que mas consumen y por tanto los que mueven la economía, pero deberían de pensar –no sé quien- que están creando una generación intermedia al borde de la esquizofrenia.
Como dije al principio, me siento en el limbo, bueno ahora que la iglesia lo ha cerrado, tendré que buscar otro sitio. Me siento joven, me visto como puede vestir, casi, una veinteañera, me gustan cosas que pueden perfectamente gustarle a cualquier “joven”, pero sin embargo para ellos, a partir de los treinta y largos, sí puedes ser muy “enrollada”, pero ya no eres insolentemente joven. Imagino que en mi época de adolescente podía pasar lo mismo, la verdad no lo recuerdo, pero lo que sí recuerdo es que quería ser “mayor” para poder hacer un montón de cosas, y hoy es todo lo contrario, no se quiere crecer para poder seguir siendo irresponsables.
Además, considero que son unos tiempos tremendamente crueles para las mujeres, por mucho cuento de igualdad y mujeres al poder, !!y una m.!!,tenemos una nueva esclavitud, la eterna juventud y ser superwomans. Tenemos que ser ejecutivas con éxito, madres amantísimas, esposas sexys y dispuestas en todo momento y sobre todo eternamente jóvenes. En las revistas subversivas para mujeres -y que deberían de ser quemadas en una hoguera-, el 10% de la revista puede ser algún tema cultural para disimular, el 90% restante se dedica a mil y una crema hidratante, exfoliante y sobre todo antiarrugas. Decididamente somos tontas de remate, nos venden la libertad como la posibilidad de comprar el mejor antiarrugas con baba de caracol, cocotxa de merluza o si nos descuidamos con semen de toro y lo que consiguen es que aumentemos cada vez mas el presupuesto en potingues y que compitamos entre nosotras para ver quien es la mas lolita que consigue llevarse a los hombres de calle.
¿Por qué nos hacen ver que para nosotras una arruga es una tragedia y en el hombre un atractivo?. Vamos a ver, los años pasan para los dos y tan “viej@” es uno como otra. Está claro que hoy el llevar a una chica muy muy joven y mona es otro símbolo de estatus, que complementa esa vida de éxito: puesto de alto ejecutivo, varios millones en la cuenta, coche último grito y cuanto mas grande mejor -A8, Volkswagen Tourage, etc el caso es que consuma mucho y contamine mas-, trajes impecables, y título de patrón de barco. Señor, señor, si algunos tienen hijas mas mayores que su ligue.
En fin, voy a dejar este discursillo feminista que me pierdo, y comentar que a partir de esa frase tan interesante que leí, estoy intentando hacer psicoanálisis, para no deprimirme. Y la gran pregunta es ¿en qué consiste la madurez? o ¿por qué hoy en día es una palabra maldita?. Mis conocimientos de la historia no son excesivos pero creo recordar que en la antigüedad, las personas mas valoradas en la sociedad -los sabios-, eran los “mayores”. Y creo que si hoy pensáramos un poco menos en consumir y un poquito más en nuestro desarrollo personal -pero el verdadero, no el que te impone la sociedad-, no tiraríamos piedras contra nuestro tejado, como dice el dicho.
Si madurez es tener una visión reposada de las cosas, no tomar decisiones a lo loco, tratar de ser coherente conmigo misma, ir adaptándote a todos los contratiempos que te surgen en las diferentes etapas de tu vida, asumir toda responsabilidad que te pueda surgir. Me parece que he sido una persona madura casi toda mi vida.
Entonces, ¿por qué estoy en crisis?
Como me está quedando un post muy largo, aquí lo dejo por hoy para reflexionar sobre la pregunta.